Mi querido amigo:
No me escuches como hombre, he venido a contarte como es el cielo, es un lugar bello, demasiado bello, donde están Dios y sus ángeles y adonde va ir tu espíritu, el espíritu con que sientes, el espíritu con que amas, y el espíritu que debe dar ese amor y no odio. Es tu espíritu y con el debes amar a tus semejantes, que los puso Dios en la tierra, para que los ames, todas las almas que habitan este mundo y que están formando un solo yo con un cuerpo y un espíritu le pertenecen a Dios, y no a los hombres de la tierra. Tenemos un mismo padre, Dios es nuestro padre, en realidad soy tu hermano, un hermano que te quiere, que piensa en ti, por eso te escribe.
Sé que guardas una pena en tu alma, en tus recuerdos, en tu mente, también sé que amas a alguien que está cerca, pero quisiera saber cuán enamorado estás de ella, si realmente la amas demasiado. ¿Es que realmente, la amas tanto? Te has preguntado si tu amor ¿Es para toda la vida? Tu amor será siempre el mismo o ¿la amarás más en el futuro?. Realmente que es lo que quieres de ella ¿Amas sólo su cuerpo y su belleza? O también amas su mente y su alma. ¿Estás seguro que tu amor será para siempre?
Te habla el Hermano de la persona que amas, y mi Padre me ha mandado a protegerla, porque es su hija, y Dios le ama. Yo te pregunto ¿Estás dispuesto a amar a su hija para toda la vida?, si estás realmente dispuesto a ayudarla, a quererla, a protegerla, y si tu amor es realmente eterno y la amas, entonces, deberás serle leal, y guardar fidelidad para toda tu vida y la de ella. Si estás dispuesto a amarla como Dios manda.
Cuando te disgustes y la veas angustiada, dolida o sufriendo, o tal vez diciendo cosas que no siente, pero que el dolor y la angustia le empujan a hacer o decir cosas que no debe. ¿Estarás siempre dispuesto a perdonarla? ¿Estarás dispuesto a amarla y a tratarla con el mayor de los cariños en el peor de los momentos? Además ¿Podrás calmar su pena, su angustia, su aparente soledad, diciendo y repitiendo solo dos palabras? ¿Has pensado que palabras decir en ese momento?
Pues en ese momento no caben más palabras sólo deberás decirle “Te amo”, y si es posible repetirlo, repetirlo 70 veces, decirle cuantas veces puedas que le amas, que le amas tanto como Dios y tu alma lo mandan
Porque Dios nos dio el don de amar, y junto con este el de perdonar, y la única manera de amar realmente, es sabiendo perdonar, olvidando de veras, enterrando el error y el pasado, y así tu también te equivocarás, y como hombre deberás aceptar tu error, y deberás pedir perdón, perdón por siempre y no volver a cometer los errores por los que te lamentes, pide perdón y levanta la frente, para que así puedas vivir con amor nuevamente.
Tengo una espada de fuego, es una espada de fuego eterno, el fuego del bien, con ella quemo en este momento tu pasado, tu pasado incierto, quiero dejar tu alma limpia, para que puedas amarla, amarla para siempre, ahora te pregunto ¿Si te entrego mi espada serás responsable de llevarla? Si la amas acepta este reto, toma mi espada, la llevarás en tu espíritu, y con ella irradiarás, calor y luz a las demás almas, por que ahora deberás amar al prójimo, y controlar tu ira con su fuego, controlar el odio de la gente.
Tu alma sólo deberá amar a la gente, con ella deberás mirar al cielo, sentirás la mirada del Padre de tu amada. Y sin vergüenza ni pena, le dirás que amas a su hija, como Dios su Padre manda, y la luz de Dios que llevas en esa espada iluminará tu vida, y destruirás las malas intenciones de tu enemigo, que intente hacerles daño.
Si recibes esa espada de fuego, úsala para bien, porque es fuego santo que no entiende de traiciones ni deslealtades, ya que si tratas de apagar su luz o de tirarla, y consumes la traición a la fidelidad que le debes, entonces el fuego de la espada, se encenderá y sentirás que te quema por dentro, lo sentirás minuto a minuto en tu conciencia que es el lugar por el que se comunica el espíritu con tu mente. Y realmente no sé como apagarás la pena y el dolor que te quemará. Como quema el fuego de la espada al que traiciona.
He terminado esta carta amigo, te escribo con calma, bajo la inspiración y voluntad de Dios, al que yo sirvo, y espero que ahora entiendas que en mi tienes un gran amigo, que te habla de frente, al que no debes temer porque la lealtad a mis amigos es para siempre, con la verdad, la única verdad que Dios entiende, el verdadero amor que viene de Dios y vuelve hacia Él siempre.
Tu amigo que te quiere,
Jesús