Mí querida amiga:
Hoy voy a partir mi alma, la haré libre, la sacaré de mi cuerpo, dejaré ir su luz, su ternura, su calor, podrán acompañarte cuantas veces necesites.
Tienes a Dios a tu lado, tienes tu ángel de la guarda, pero si aun te hace falta un amigo, y estoy lejos, entonces piensa en mí, piensa en tu amigo, e inmediatamente tendrás a tu lado la luz de mi alma, calurosa y tierna, tendrás a tu lado a tu amigo.
Si hoy estas triste, si hoy te falta abrigo, si hoy tienes pena, entonces llama a tu amigo, estaré a tu lado, para compartir tu angustia, a tu lado, veré la luz de tu alma, y entenderé tu tristeza. La compartirás conmigo, aliviaré tu pena, te daré aliento, compartiré mi luz con tu luz, y así tendrás más fuerza, mas calor, y podrás dar mas amor, a los que te rodean.
Si hoy es un día de triunfo, si hoy tienes éxito, y los tuyos están lejos, llama a tu amigo, compartiremos tu triunfo, celebraremos tu éxito, y así no te sentirás sola, podrás disfrutarlo, y guardar este bello recuerdo en un lugar de tu alma, para que pueda verlo, y así mantendremos viva, esta alegría, que nos acompañará para siempre.
Si hoy estas preocupada, si te sientes responsable, si tienes que tomar decisiones y tienes una duda, entonces llama a tu amigo, piensa que lo más importante para Dios es la gente, son sus hijos, son su creación; no somos hermanos de carne, pero nuestro espíritu tiene un mismo Padre, que tu preocupación sea por el bienestar de la gente, de tus hermanos espirituales, que tu responsabilidad sean estos tus hermanos, que tu decisión te ayude a ti y a todos los que involucre para el bienestar también de ellos; porque ese es realmente el plan de Dios, que nos multipliquemos y nos ayudemos como verdaderos hermanos, entonces en el momento de tu preocupación, tu responsabilidad y tu decisión, estoy aquí amiga, para que con mi luz, y la luz de tu espíritu oremos a Dios a nuestro Papá , para que te ilumine, pidamos a la gran luz, a la luz sabia, que alimenta nuestras almas, nuestros espíritus que te dé el amor necesario, que será lo que más necesites en este momento, para servir a tu hermano, así Dios te verá con agrado y tu ángel te acompañará en lo que decidas y lo que hayas pensado.
Hoy escríbele a un(a) amigo(a) o llámalo si prefieres, al que más quieres, al que más está cerca, y en esa carta o tal vez personalmente dile que lo(a) quieres, que lo(a) quieres como amigo(a), es lindo que un amigo(a) lea o escuche esas palabras, que una persona la quiere, toda la gente necesita oírlo, necesita saber que es querido(a), si es un espíritu bueno, sabrá recibirlo. No des perlas a los cerdos, sólo saluda a los verdaderos amigos de esta manera, con cariño, con el cariño que sabe dar tu alma, cuéntale tu felicidad, la felicidad de que tienes un gran amigo, que es también su amigo, ese amigo soy yo, y dile mi nombre que esta al pie es esta carta pues ese amigo es quien firma.
Ahora me despido amiga, mi gran amiga, y finalmente quiero decirte te quiero, gracias por escucharme y por ser mi amiga.
Jesús