Espada de Fuego – IV PARTE – Cartas
IV.1. A mi amado señor
Mí querido Dios:
Hoy quiero escribirle a Dios, a mi amado Dios, el verdadero, el único y el auténtico Dios. Porque tú mi amado Papá eres mi mayor fuente de inspiración, porque por ti escribo, por ti tengo alma, deseo que estas letras sean mi más bella oración, mirando el firmamento y sintiendo que este rezo lo acompañan los ángeles, y oír su canto de adoración con música celestial, música y canto que penetran el alma, música y canto que recogen las oraciones de los espíritus vivos y radiantes, verdaderamente iluminados, para llevarlos junto con su voz y sus vibraciones hasta el mismo Dios, a mi amado Papi. Espero gozar esa música infinita, el canto de tus ángeles, y el día que muera, poder ir al cielo, al lado tuyo, para estar junto a ti en la luz celestial.
En un lugar de paz, en donde sólo reina el amor, donde todos aman sin cesar y se concibe la bondad, para poder gozar de tan bello esplendor que de ti emana mi Dios, mi amado Papá. De ti viene la luz, de ti viene el color, de ti viene el amor, y este no se agota, regresa a ti como vivo esplendor. A ti quiero adorar, a ti quiero amar, a ti quiero seguir hasta el final, donde te he de encontrar, para amar y adorar, para alcanzar tu gracia y poder entregar tanto amor que llena mi alma, y brota como agua de la fuente más extraña, donde todo rebalsa y nada se derrama. Un amor tan grande que sale de mi alma para dar y solo dar porque no podré recibir ya que no lo podría guardar. Amar a ti mi Dios y a toda tu creación hecha con tanto amor, entender que tú creaste el universo, el cielo, la tierra y las aguas, las plantas, los animales y tus hijos, todo esto hecho con amor, con ese infinito amor que solo tu mi amado Papi sabes dar.
Mi generación pasará para llegar a ti, como toda generación que llega a tu reino a compartir amor, ese amor celestial que solo sabe dar y compartir, ese amor que sale de tan bello lugar celestial. Esta felicidad que me embarga y que llena mi corazón y mi alma, se elevan a ti para esta vez pedir que si esta en tus manos y en tu poder, yo al morir y despertar en tu luz, quisiera ser un espíritu de tu ejército celestial, y luchar a tu lado con amor por los demás; es sólo un sueño que he de añorar, pero no pido que lo hagas por qué te lo ruego, sino porque lo merezca este deseo inmenso en mi corazón, aceptando que lo mejor será que se haga tu voluntad, porque mi destino en tus manos está. Tú mandas con amor y verdad de la más bella y exquisita realidad.
Oh, mi amado Dios, siempre me ha de admirar tu creación, y que me hayas permitido estar en medio de ella para amar. Sólo quiero distinguir a aquellos que me han de dañar, no sólo con la mala intención, sino también con la indiferencia al amor que puedo dar. Dame una luz para seguir, y así poder realmente perdonar a los que equivocados han de estar. Quiero tu luz para guiar, a mis hijos que tú has de amar, y no permitiste que sin padre se quedaran para luchar. Ellos solos no han de estar, porque bajo tu luz los voy a guiar, porque sin pensar he de aceptar tu voluntad, para seguir este plan que tienes para mí, el de guiarlos hacia tu luz, en un mundo de desamor, donde construiremos una fortaleza para Dios nuestro Papá, su Hijo y su Espíritu consolador, una fortaleza de amor celestial.