III.8. Espíritu Bueno

Hoy a mis AMIGOS les escribo, porque les he dado la luz de los cielos, y esta viene con la espada de fuego, del fuego sabio del cielo, que pasará por sus almas sin quemarlas, porque es fuego bendito, limpiando su pasado, haciendo brillar este espíritu que Dios reclama, para servirle en este cielo, que es su creación más perfecta; la tierra nuestra, bendita y bella. Los acompaño con una oración de mi alma, que lleve el mensaje del hijo pequeño, que no es perfecto, que a Dios reclama su luz para siempre,  y a Jesús que nos perdone e interceda por el espíritu nuestro.

Oh Padre bendito del cielo, te entrego mi verbo, que sea bueno, que sea cierto, que llegue a los hombres y mujeres, a sus almas y mentes.  Que sea luz de tu luz, que sea verbo de tu verbo, conviértelas en sabias palabras, para los hombres de buena voluntad e iluminen sus caminos, para que los lleven por los senderos buenos, los senderos de la vida, del amor y la esperanza, donde no se resbala a los abismos, donde no se está solo, un lugar para que la bondad nos acompañe y ante un tropiezo, tengamos la mano de un amigo, de un amigo bueno.  Y si no fuera suficiente, nos acompañan los ángeles del cielo, la luz del Verbo Bueno, una fuerza divina y el Espíritu de consuelo.

Mi amado Dios del cielo, bendice a mis amigos, hazlos espíritus del cielo, dales nombres bellos, dales luz y aviva la luz de sus espíritus y sus almas, que encuentren la luz de Verbo y la caricia que calma la ansiedad que guardamos dentro, una caricia de amor, guiándolos con la verdad, la única verdad, tu verdad divina, tu verdad eterna.

  A ti mi Dios y a Uds. mis amigos en el alma, sólo me queda decirles que les quiero, que les quiero con todo mi corazón, les quiero con toda mi alma.

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