La luz muerta es aquella que a pesar de estar encendida no ilumina, no calienta, es totalmente opaca, se esconde de la verdad, habita en la inconsciencia, no tiene cara, vive en el caos y la adversidad, se alimenta de la vergüenza ocultando su rostro para conseguir impunidad, contamina el sentido de la dignidad, es el áurea de los mediocres, no brilla, no llega, no ama, es el dulce veneno de los infames.
Apagar la luz del alma, es morir por dentro, negar a Dios, y arrojar a los ángeles benditos de la tierra viva, para vivir en la tierra muerta, en polvo seco y miseria. El arma más utilizada por estos miserables es el verbo, con él mienten, con él engañan, con él insultan y destruyen a las almas buenas; luego esconden su mentira, su falsedad, esconden la mano después de tirar la piedra, se cubren de barro el rostro para que no los vean.
Los miserables, apóstoles del anticristo, servidores del diablo, utilizan métodos malos sin ningún fin bueno. Dios vomitará su furia sobre sus cabezas, les quitará el alma, y los enterrará en el vacío infinito, sin luz, sin esperanza, sin aire, sin calor ni fuego. Y vivirán sin amor, odiando, desesperados, ahogados en el mar de las tinieblas, sin música que alegre el alma, sin consuelo que calme las penas.
No escuches a los miserables, porque ellos solo hablan con la mentira suelta, con un verbo inmundo, y los reconoces porque siempre hablan mal de la gente, siempre hablan mal de alguien, siempre esperan ponerte en contra de alguien, de los que amas, de los que quieres, llenando tu corazón con mentiras, desesperanzas y miseria. Mienten con facilidad, mienten y viven en la miserable falsedad que gobierna sus corazones, manipulando, liderando, y llevan a sus víctimas por este sendero de vergüenza, hacia los abismos de la soledad y el tropiezo, sin clemencia y sin piedad.
El amor de los miserables es falso, es carnal, tiene precio, está condicionado a sus deseos, no alimenta, destruye, mata, divide y no es bueno; este exige, solo pide, no da, no puede dar, porque es egoísta, es pagano; está disfrazado de falsa ternura, de falsas promesas, no reconoce, no perdona, acaba con los hogares santos, hogares elegidos para cumplir los planes de Dios, los planes buenos. Se disfraza de amor, pero no puede dar calor. Es falso, no es amor de los cielos.
A estos miserables les queda un tiempo y este se les agota, porque llegará el día en que el Hijo de Dios gobernará la tierra, vendrá para que en ella vivan las almas benditas de los cielos, inundará la tierra acompañado de sus ángeles, escogerá los más bellos, los más amorosos y sabios que habitan el cielo, vendrán con sus espadas de fuego, con las que acompañarán a los hombres buenos, las almas elegidas por la luz de cielo. Con sus espadas de luz, protegerán la tierra y a estas almas buenas, y las lanzarán contra los miserables que no encontrarán lugar para esconder su mediocridad y no brillaran por su maldad. El fuego de las espadas de los ángeles quemará su vergüenza y perversidad, y solo llorarán por dentro en la oscuridad.
San Lucas, Cap. 20
9Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores, y se ausentó por mucho tiempo. 10Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. 11Volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías. 12Volvió a enviar un tercer siervo; mas ellos también a éste echaron fuera, herido. 13Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a él, le tendrán respeto. 14Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra. 15Y le echaron fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? 16Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros. Cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Dios nos libre! 17Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito:
La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo?
18Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.