Dios del cielo, Dios amado, he caído en tus lazos, en aquellos lazos que envuelven mi espíritu, acariciando mi alma, alimentando mi mente, aquellos lazos preciosos que bajan del cielo como luces multicolores, lazos de amor que envuelven mi ser, lazos que me rodean, pero que no me retienen. Los lazos del cielo no atrapan mi voluntad, no apresan mi mente, me dejan libre en el mundo en el que vivo.
Oh Dios esos lazos amorosos, me cautivan con tanta bondad, lazos que agradan con su inmenso amor que al envolverme acarician, sanan, ayudan previenen, conversan con mi espíritu, iluminan mi alma, son lazos que me llenan de paz. Oh amoroso Dios, que bello es estar envuelto en tus lazos, en tu inmensidad que abraza y acaricia con su luz celestial.
Divino señor, tendiste tu primer lazo en mí al ser concebido, quedé con tu lazo de amor en el vientre de mi madre, una lazo de calor y protección al ser formado en su ser. Se abrieron más lazos en mi vida al nacer, con mi padre y mis hermanos, al crecer con mis tíos, luego con mis amigos, finalmente con mis maestros y compañeros. Lazos y lazos de tu creación en mi vida.
Alguien estaba interesado en destruir tus lazos buenos y tendió en mi vida lazos de putrefacción, tu adversario tratando de destruir tu obra, con lazos que aprietan, que lastiman, que deprimen y hacen daño, los lazos de tan perverso ser, lazos que te encadenan al mundo y te destruyen lentamente como trampas mortales a tu creación. Si era creación de Dios, expuesta al malvado adversario, mostrando sus lazos malos de pornografía, alcohol, sexo ilícito, mentira, robo, miseria y engaño, tantos lazos que venían a mí desde la TV, la radio, revistas, conversaciones, imágenes de todo tipo, la voz de sus huestes perversas hablándole a mi mente, creando perversas ideas, implantando en mi mente degeneración de su pervertido espíritu de ángeles caídos en su propia miseria.
Necesitaba salvación, el mundo como corriente intentaba arrastrarme a la miseria del hombre encadenado a tan perverso ser. Y estabas tú, mi Señor, mi Salvador, sólo tú podrías salvarme, sólo tu poder rompería esos lazos que me ataban a este mundo, sólo tú mi Cristo Jesús, limpiarías mi mente, mi alma y mi espíritu con tu poder. No hay salida cuando las huestes del mal te atacan, sólo Dios, mi Jesús por que tu eres el Dios de mi salvación, tenías que llegar a mí. Para salvarme, si salvarme de este mundo gobernado por un espíritu cruel. Con tu poder, tu luz, tu palabra, tu amor. Tu sangre se derramó para salvar al hombre, si, y yo era uno de ellos, tenía que ser salvado con tu muerte y resurrección, tú y sólo tú me redimirías del pecado, me sacarías de él y me levantarías al Padre con tu magnánimo poder, sólo a través del Cristo, de Jesús podría ser llevado al Padre, en mi hora de resurrección.
Oh Dios, Oh Cristo, si, llegaste un día a mí, porque yo reclamé desde mi corazón tu salvación, fui llenado con tu Espíritu Santo, revestido en tu amor y misericordia, tuviste piedad de mí, le diste aire nuevo a mi existencia, aire limpio, y me tomaste con tu fuego santo, quemando mi pasado, destruyendo mi pecado, me diste tu gracia y llenó mi corazón, porque por tu gracia ahora soy salvo, si, por tu gracia, no lo sabía y lo encontré en tu palabra, en la Biblia. Tengo la salvación y vida eterna, sin merecerla, sólo por el amor del Padre y del Hijo por su creación aquí en la tierra, y dejé de ser creación tuya, con un lazo mi espíritu se ató al Espíritu de Dios, el Espíritu Santo habita ahora en mi espíritu, en un gran lazo de sabiduría y amor, una lazo que se extiende hasta el gran Dios, una lazo que me hace tu hijo, si un hijo pequeño en tu creación, un lazo por el que encontré comunión con mi Santo Padre y mi Redentor. Un lazo, si, un lazo de luz y de amor, un lazo de Dios.
Hoy me pongo a los pies de mi redentor, solo y en silencio, solo en mi habitación, me arrodillo y lloro por tu inmenso amor, me humillo ante mi creador, me inclino y adoro a mi Señor, por que mi adoración es al verdadero Dios, mi adoración llega a mi Dios por los lazos que el me tendió, lazos de luz que llevan mi oración, mi adoración al Santo, Santo y Santo Creador, Oh Señor te adoro con todo mi corazón, te adoro desde mi interior, eres mi gran salvador, mi adoración por siempre a mi Señor, si a mi Dios de amor, a Dios y Creador, solo y en silencio en este momento de adoración, de una gran adoración a mi Dios, en el amor de mi alma, un amor que se derrama de mi salvador, Oh Dios mi Jesús, a tus pies me postro en total adoración, exclamando y alabando tu inmenso poder, tu divina gracia y amor, que salvaron mi espíritu de morir en el mundo, naciendo para tu gloria, naciendo para adorar a mi Salvador.
Es mi verdadera adoración, en la te entrego mi alma, entra en mi mente, quema con tu fuego santo mi ser, para que habites en él, que sea santo para poder decir tu nombre, sea santo para adorarte, adorar a mi Dios y salvador, te entrego mi cuerpo habita en él, úsalo es tuyo para tu gloria y grandeza, usa mi verbo, usa mi voz, que al alabarte sea oración santa, mi adoración sea la más bella que pueda salir de mi corazón; te lo doy, es tuyo, mi espíritu esta bajo tus pies, para alabarte también, con lenguas extrañas, que alaban a Dios, a mi Dios, que adoran con anhelo, con sentimiento, desde muy adentro, desde mi espíritu al espíritu de Dios. Que tenga un espíritu de adoración, a mi Dios, a nuestro Padre, al Padre de los cielos, al gran creador.
Mi adoración no termina, se extiende a todas mis entrañas, y mi espíritu se exalta, mi alma se emociona, por tanta adoración. Todo mi ser se transforma en el momento de mi Dios, el momento de adoración, que me va llevando a un éxtasis, un éxtasis por dentro, que sale de mi espíritu, en el momento de mi comunión con mi Señor, una comunión en mi adoración, que me lleva muy lejos, al mundo del espíritu de Dios, de mi Dios, del gran Dios del amor, de mi Señor, de mi salvador. Amado Dios que has rebalsado mi corazón con tu amor, con tu misericordia, con tu paz, con el más bello lazo de amor, con un lazo de tu corazón, con el verdadero lazo de Dios.
Deuteronomio Cap. 11
18Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. 19Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, 20y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; 21para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. 22Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él.