II.3. El amor de Mujer

¿Cómo es el amor de mujer?

Es aquel que un hombre debe conquistar, no puede amar a quien no conoce, primero debe conocer, y así amar para poderse entregar en cuerpo y alma, así compartir la experiencia del amor.

¿Cuál es la felicidad de la mujer?

La felicidad de la mujer está sembrada de valores, principios y medios buenos, el matrimonio, la unión, la familia, la fidelidad, la lealtad, la no violencia, la no contaminación del alma.

¿Qué destruye la felicidad?

Los malos hábitos, estos destruyen el amor y el hogar (La drogadicción, el alcoholismo, las apuestas, la promiscuidad, los malos ejemplos)

El libertinaje, (Yo soy hombre y hago lo que quiero), el no compartir las decisiones, no consultar los cambios, no avisar. Asumir una posición autoritaria, tirana, presumiendo ser dueño de la verdad, de lo que es mejor, no ser democrático, no escuchar, no comunicarse. Simplemente el Hombre toma la decisión y la mujer debe aceptar callada. Imposición por el chantaje emocional, o brutal. Es una posición en que se asume una libertad individual y atropella la libertad compartida con la mujer. El olvidar que la libertad del hombre esta unida a la libertad de la mujer es deslealtad y es motivo frecuente de infelicidad y falta de hombría.

El chantaje económico, cuando el hombre usa su poder económico, para obtener la sumisión de la mujer.

El abandono, estar siempre ocupado, dejar de pensar en ella, olvidarse de ella. El fin de semana con los amigos o trabajando, tengo que ir a jugar con mis amigos, siempre ellos. NO tener en cuenta que ella le espera, no incluirla en los planes para el fin de semana, para las vacaciones, para el feriado. NO entender que si la elegiste fue para amarla, hacerla feliz, y como hacerlo si con el tiempo ella se convierte en un estorbo para nuestros planes, un estorbo para lo que nos gusta hacer. Es que el hombre no sabe que al unirse a una mujer se une a una vida que también quiere hacer planes, salir, compartir, divertirse, jugar, bailar, gozar de la vida. Por qué pensar que el lugar de la mujer es el hogar y que no debe ocupar nuestro supuesto tiempo libre. El dinero no es suficiente, cuando el dinero no alcanza la mujer sufre, pero duele más que no faltando, ella no sea el centro de nuestra vida, nuestro amor eterno, que no sea ya el fin de nuestro amor. Entonces ¿Dónde está la hombría? ¿Es que se acaba el amor junto con la belleza o con los años? No, lo que se acaba es la hombría y la capacidad de hacer feliz a una mujer. Y da lugar a la cobardía de esconderse en la oscuridad apagando la luz de Dios en nuestro espíritu. No hay que olvidar que de esto también daremos cuenta a Dios al morir, sólo llevaremos en nuestro espíritu la infelicidad que dejamos a los demás.

La pérdida de lugar en los valores. Nosotros nos debemos primero a Dios, luego a nuestra familia, después esta nuestro trabajo, luego los demás. Por qué cambiaremos de trabajo, pero no nuestra familia. Y por que los demás nos podrán ayudar, pero nos pondrán y lo harán en ese orden. Sin anteponernos a sus familias. Y eso lo sabe perfectamente la mujer.

Una mujer necesita un hombre y ha de mostrar su feminidad junto a él, sólo uno, y no hagamos infeliz con el tiempo a quien en un principio juramos amor, fidelidad, lealtad y dedicación porque sentimos su exigencia no de libertad sino de amor. Porque si decidimos acompañarlo siempre, él estará junto a ella siempre. Porque esa es la naturaleza de la mujer que sabe amar y ser amada, amada sólo ella, que no se le compare con otra mujer, ella es única auténtica, diferente, y está dispuesta a complacer si se le da la oportunidad de hacerlo, no es madre de su marido, ni una continuación de otro amor, es sólo ella, compañera, amante, mujer, amiga, consejera, ayudante, apoyo pero nunca esclava, porque ella también comparte su libertad con el hombre que ama y al que siempre amará. Su obediencia siempre estará ligada a una razón y no a la imposición lo que no significa sumisión por que la libertad no se sacrifica, se comparte. La mujer no es cabeza de su marido, no es cierto que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, lo cierto es que ella está sujeta a su marido, siempre y cuando su marido esté sujeto a Dios, y no está detrás, sino al costado, junto a él y no detrás de él.

Efesios Cap. 5 Vers. 21 al 24

21Someteos unos a otros en el temor de Dios. 22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

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