Espada de Fuego – II PARTE – Vivir en el amor de Dios
II.1. La Libertad
Si Dios me hizo libre, y me dio la libertad de elegir, de pensar, de moverme en el mundo, de expresarme en Él. Mi primera elección es conservar mi libertad, y mi primera voz es la de exigirla, solo así seré feliz y podré amar.
Nací libre, vivo en mi país libre y nadie me quitará mi libertad, es mi preciado tesoro por el cual lucho día a día; estoy consciente de ello y no permitiré que los hombres, ni los vicios, que también son prisiones que hacen que la vida sea un infierno, me arrebaten este tesoro.
Yo no pido libertad, la exijo, y no haré nada que atente contra este principio, que tiene prioridad sobre todos los demás principios de mi vida.
Si la libertad es la facultad de poder elegir entre una cosa, un acto, un deseo, una persona o la otra, esto implica que esta decisión debe tomarse con responsabilidad moral.