I.5. Realidad

Lo que se inicia con un sueño, termina siendo realidad. Porque esto está en los planes que Dios tiene para cada uno de nosotros, es su plan de vida, que tiene para mí.

En la vida el hombre nace, crece en compañía de sus progenitores, quienes le orientan, le enseñan lo difícil de la vida, lo educan socialmente y son los primeros en educar su alma, su espíritu, su esencia. Esto con una fe, con una religión, con el ejemplo, la sociedad por los medios de comunicación también influye en esta educación. El hombre y la mujer aprenden a tomar decisiones y entre ellas la más importante, la de separarse de su hogar y unirse a una pareja para formar un nuevo hogar.

El término de la niñez, el ingreso a la pubertad, hasta la pérdida de la inocencia, son el inicio del conflicto donde el hombre y la mujer buscan su libertad, su independencia, buscan el amor, la compañía. En esta lucha, se encuentran con la indecencia, la promiscuidad, la liberalidad, el deseo del placer, y aquí es donde influye en contra de nuestra educación la tentación. Y esto nos lleva al pecado, al conflicto con Dios, alejándonos del camino de la luz, alejándonos de la palabra y del verdadero amor.

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