Si He de pensar que lo correcto es lo que se debe hacer, entonces empezaré por preguntarme ¿Porqué y Para qué?. O si es que existe alguna premisa en contra que pueda justificar lo contrario aunque sea en parte.
He iniciado este libro explicando la muerte como razón de vida, porque conociendo el final del camino, el objetivo de mi vida, entonces entenderé por qué debo tener a Dios presente en cada instante de mi vida, ya que al final llegare a Él, para adorarlo, pues ahora me toca servirlo y adorarlo.
No cuestionaré a Dios, le obedeceré, porque Él es el principio, es sabiduría, es amor, espíritu padre que ha trazado planes en el universo que van a cumplirse, el juez supremo que tiene la primera y la última palabra, está encima del tiempo, lo que representa un conocimiento total que hace que sea el más grande maestro que guiará mi vida y por todos los tiempos.
Nuestras normas de vida están escritas por los profetas y apóstoles en la Sagradas Escrituras “La Biblia”, ellas me guiarán en el camino verdadero, porque conocer la palabra de Dios es alimentar el espíritu, es conocer a Dios, es oír a Dios hablando
La palabra de Dios es viva y digna de confianza.
La palabra de Dios es El mismo hablando, no es una cosa abstracta.
Cuando la palabra se revela dentro de nosotros lo hace en la misma armonía con la palabra escrita en tinta y papel en la Biblia.
La palabra escrita está en sus manos y la palabra viva en su corazón. Dios la revela a Usted de modo personal.
La palabra de Dios es Dios. La palabra de Dios trae luz en la oscuridad. Es correcta es de confianza. La duda sobre la palabra quita nuestra bendición. Creer en Dios es creer en su palabra. La palabra es vida, trae vida a nuestro espíritu. La palabra de Dios refleja el carácter de Dios.
Es necesario creer en la palabra de Dios para que tu tengas fe. Todo lo que hace Dios es a través de su palabra. La palabra de Dios es fuente de oración. Sin la palabra no hay fundamento para la oración.
Toda nuestra relación con Dios debe estar sólidamente afirmada en su palabra. Cuando nosotros oramos con la palabra de Dios, estamos devolviendo lo que es de Él. Su palabra no regresa vacía.
La verdadera oración es tomar la palabra de Dios, es llevarla al trono de Dios, dejando que aquello que Él hablo, sea proferido por nuestros labios delante de El.
Nuestra fe se basa en Dios y su palabra, pues la fe es tomar por verdadero la palabra de Dios. La mayoría de las cosas que quiere Dios hacer en nuestras vidas, Dios ya las reveló en su palabra.